El Dr. Luis Carranza Ugarte, Director del Instituto de Gobierno y de Gestión Pública de la USMP presentó su libro El Perú sí tiene futuro, cómo recuperar la brújula, a los alumnos de la Ciudad Universitaria de nuestra casa de estudios, quienes pudieron conocer las ideas centrales del libro a través de su propio autor.
En su exposición, a manera de introducción, explicó que la obra aborda cuatro grandes temas que ayudan a entender esta situación: la naturaleza humana, el funcionamiento de la política, las políticas económicas y sociales, y finalmente el proceso de desarrollo de las naciones.
Posteriormente planteó una idea central a los alumnos: el Perú posee un enorme potencial económico y social, pero ese potencial no se está aprovechando debido a decisiones equivocadas en políticas públicas y en la conducción del país.
Para ilustrar su diagnóstico, comparó el desempeño económico de países de América Latina con naciones asiáticas. Mostró que mientras países como Brasil, Chile y Perú han tenido un crecimiento relativamente mediocre en las últimas décadas, economías asiáticas como Corea del Sur y Singapur han experimentado un crecimiento extraordinario.
Recordó que en los años cincuenta Corea del Sur tenía un ingreso por habitante equivalente a apenas a un tercio del peruano, mientras que hoy supera ampliamente al Perú. De igual modo, Singapur tenía en los años sesenta un nivel de ingreso similar al peruano y actualmente lo supera por un amplio margen, lo que evidencia que las decisiones de política económica y desarrollo pueden cambiar radicalmente el destino de un país.
El autor explicó que, al observar la evolución del ingreso per cápita mundial desde 1960 hasta antes de la pandemia, se identifican cuatro tipos de países: los que eran ricos y siguen siendo ricos, los que eran pobres y continúan atrapados en la pobreza, los que lograron pasar de pobres a ricos y los que hicieron el camino inverso.
En el grupo de éxito destacan economías como Corea del Sur, Singapur, Japón y España, que implementaron reformas y estrategias de desarrollo eficaces. En contraste, mencionó el caso de Venezuela y Argentina, que pasaron de ser economías relativamente prósperas a enfrentar severos retrocesos económicos.
Carranza también trasladó este análisis al interior del Perú para explicar las diferencias de desarrollo regional y señaló que la región de Moquegua destaca claramente por su alto ingreso per cápita, debido a la combinación de actividad minera, población relativamente pequeña y concentrada en pocas ciudades, lo que facilita el acceso a servicios públicos.
En este caso, afirmó que la minería ha tenido un impacto positivo no solo en los ingresos fiscales sino también en los salarios y el bienestar general de la población.
Asimismo, destacó a Ica como una de las regiones más dinámicas del país gracias al desarrollo de la agroexportación, que ha generado empleo, atraído migración interna y reducido significativamente la pobreza. También mencionó los casos de Áncash y Apurímac, donde la actividad minera ha permitido mejorar notablemente los indicadores de desarrollo humano, especialmente en distritos vinculados a proyectos extractivos.
En contraste, presentó el caso crítico de Loreto, una región que en los años noventa figuraba entre las más prósperas del país pero que hoy se ubica entre las de menor crecimiento.
Por lo que explicó que la caída de la producción petrolera —que pasó de aproximadamente 200 mil barriles diarios a solo cerca de 20 mil— ha afectado gravemente la economía regional. A ello se suman proyectos de infraestructura que no se concretaron, como la interconexión eléctrica y la hidrovía amazónica, lo que ha limitado su integración económica.
Otro punto central de su exposición fue la relación entre crecimiento económico y bienestar social. Según explicó, existe una fuerte correlación entre el ingreso per cápita y el índice de desarrollo humano, lo que demuestra que el crecimiento económico sí mejora la calidad de vida de la población.
En ese sentido, cuestionó la idea de que el crecimiento no beneficia a las personas, señalando que la evidencia empírica muestra lo contrario tanto en el Perú como en el resto del mundo.
Carranza también analizó la evolución reciente de la pobreza en el país, recordando que antes de la pandemia el Perú había reducido la pobreza a aproximadamente 20%, pero en 2020 ésta aumentó a cerca de 30%. A diferencia del promedio de América Latina, que ya logró volver a sus niveles previos a la pandemia.
“El Perú se mantiene alrededor del 27 %, lo que evidencia que las políticas económicas y sociales actuales no están logrando recuperar el dinamismo perdido”, explicó.
Finalmente, señaló que el desarrollo no depende solo de políticas económicas, sino también de comprender cómo se comportan las personas y cómo responden a los incentivos.
“La Constitución peruana establece que la defensa de la persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado; las decisiones individuales no responden únicamente a la racionalidad económica, sino también a nociones de justicia y equidad”, expresó.
Por ello, concluyó que para que el Perú retome una senda de crecimiento sostenido es necesario diseñar instituciones y políticas que alineen los incentivos adecuados, promuevan la productividad y permitan recuperar la dirección del desarrollo nacional.
Posteriormente, los alumnos de las distintas facultades de la USMP que se congregaron en el SUM de la Ciudad Universitaria, participaron de manera muy dinámica realizando diversas preguntas al Dr. Luis Carranza, quien respondió cada una de las inquietudes.
Santa Anita, 07 de abril de 2026
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